La noche en la que Iker Casillas cambió una final de la Champions League

 Hay partidos que quedan grabados para siempre en la memoria del fútbol. La final de la Liga de Campeones de 2002 entre el Real Madrid y el Bayer Leverkusen es uno de ellos.

Aquel encuentro será recordado por el inolvidable gol de volea de Zinedine Zidane, pero también por la actuación de un joven portero de solo 21 años que, sin esperarlo, terminó convirtiéndose en uno de los grandes protagonistas de la noche: Iker Casillas.


El partido

Con el Real Madrid por delante en el marcador, Vicente del Bosque tuvo que tomar una decisión inesperada tras la lesión de César Sánchez.

En el minuto 68, un joven Iker Casillas saltó al terreno de juego para defender la portería blanca en el momento de mayor presión.


El desenlace

Durante los últimos minutos, el Bayer Leverkusen volcó todo su ataque buscando el empate.

Casillas respondió con varias intervenciones decisivas que mantuvieron la ventaja del Real Madrid y permitieron conquistar la Novena Copa de Europa.

Aquella actuación confirmó que el club tenía un portero preparado para marcar una época.


El legado

Con el paso de los años, aquella final dejó de verse únicamente como el partido del gol de Zidane.

También pasó a ser la noche en la que Iker Casillas comenzó a construir la leyenda que le acompañaría durante toda su carrera.


Cierre

Más de dos décadas después, aquellas paradas siguen ocupando un lugar especial en la memoria de los aficionados al fútbol.

Porque algunas actuaciones no solo ganan títulos.

También cambian la historia.



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